lunes, 30 de noviembre de 2015

En el séptimo vagon

He vuelto a entrar en el mismo espacio que estuve recorriendo a diario el último año.
Pero esta vez no estabas a mi lado.

Dejé libre a mi mirada y me permití el lujo de dejarla pasear por el vagón. Observando los detalles más inertes de todo aquello que me rodeaba, incluido el tenue reflejo que aparecía en el cristal, sombreado por la ausencia de luces del interior del túnel.

Me había puesto el gorro que tanto odiabas, del color que aborrecías con todo tu ser.
Me había pintado la cara con los suaves tonos de la felicidad.
Me había preguntado donde estaría mi reflejo.

En el séptimo vagón. Donde siempre estará y de donde nunca podrá salir.

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