domingo, 29 de noviembre de 2015

Oligarquía visual

A veces cometo el error de recordarte. De buscar en la oscura pantalla de mi memoria, proyectada en mis ojos cerrados, en mis párpados seniles cubiertos de polvo.
Me inquietas.
Reabres las heridas del fondo de mi alma. Heridas viejas ya cicatrizadas, que se abren a tu paso, por tu vieja y oxidada daga.

Me escondo en el deseo de encontrar otro rincón donde pueda perderme, en la calle más profunda de la ciudad de mis recuerdos, en la que habito desde que te fuiste.
Me perturbas.
Observas mi pasado, mi presente y mi futuro desde la comodidad de ser una persona ajena a mis circunstancias.

Pronuncias mi nombre sin vacilar, esparciendo las cenizas de cada letra por todos esos sitios que recorríamos, en un vulgar intento de reprimir tus emociones.
Me diviertes.
Espero cada dia el momento en el que jures que estas muerto, que por dentro no eres nada, salvo un montón de huesos.

Roídos, roídos por el viento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario