viernes, 25 de diciembre de 2015

Incógnitas

Llevo días soñando con tu cuello, retorciéndome en el deseo de ese cuello conocido.

Posandome en el umbral de lo escondido para evitar lo desconocido.
Para ponerle cara a mi fugaz sufrimiento.

¿Inhumano?
Nadie como yo para decir que sí a eso.

Al sueño de una noche inducida, al éxtasis, al furor, al drama.
Nada como el opio y el humo de otras personas.

viernes, 11 de diciembre de 2015

Carta para Arturo

Me ha costado mucho tiempo darme cuenta de esto, y creo que aun así, todavía no lo tengo claro todo. Pero es imposible tener las cosas claras del todo. Siempre hay al menos un gramo de oscuridad dentro de nosotros.

He descubierto que ni te odio, ni te quiero. Solo sé que eres parte de mí.
Me he intentado deshacer de ti de todas formas posibles, pero por una razón o por otra, nunca lo he logrado.
Tenemos vidas ajenas, anticlinales. Impregnadas del sudor de cuando éramos uno solo. Uno solo.
Sé que habría echado de menos, si en algún momento te hubieses alejado. Si en algún momento me hubieses abandonado.
Pero no.

 Y ahora lo único que es tuyo y mío es nuestro siempre.

Hace mucho que el tiempo no pasa para tí, que no miras atrás, que no hay nadie a tu lado.
Salvo yo.

Yo soy el que escucha cuando cantas.
Yo soy el que respira cuando fumas.
Yo soy el que sufre cuando te encaprichas.
Yo soy el que sonríe cuando pierdes.
Yo soy el que se ríe cuando te duermes.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Otra más, de otro océano distinto

En un  mar de fotos oxidadas, de lágrimas, gritos y vacío.
Encuentro tu mirada perdida, inerte y etérea, buscando en mi lo que antes no encontraba.

Perdiéndose en el oscuro fondo de mi alma.

Ese eco del halo de un pedazo de estatua fraguada, en tiempo grana: cobriza.
Oxidada por efecto de mis lágrimas, de mi llanto.
Que como ola del más profundo océano, azota y pervierte las vetas coloradas.
Que ahora verdosas sufren de nuevo, mirando en otra alma.
Encontrando otra mirada