Llevo días soñando con tu cuello, retorciéndome en el deseo de ese cuello conocido.
Posandome en el umbral de lo escondido para evitar lo desconocido.
Para ponerle cara a mi fugaz sufrimiento.
¿Inhumano?
Nadie como yo para decir que sí a eso.
Al sueño de una noche inducida, al éxtasis, al furor, al drama.
Nada como el opio y el humo de otras personas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario