viernes, 11 de diciembre de 2015

Carta para Arturo

Me ha costado mucho tiempo darme cuenta de esto, y creo que aun así, todavía no lo tengo claro todo. Pero es imposible tener las cosas claras del todo. Siempre hay al menos un gramo de oscuridad dentro de nosotros.

He descubierto que ni te odio, ni te quiero. Solo sé que eres parte de mí.
Me he intentado deshacer de ti de todas formas posibles, pero por una razón o por otra, nunca lo he logrado.
Tenemos vidas ajenas, anticlinales. Impregnadas del sudor de cuando éramos uno solo. Uno solo.
Sé que habría echado de menos, si en algún momento te hubieses alejado. Si en algún momento me hubieses abandonado.
Pero no.

 Y ahora lo único que es tuyo y mío es nuestro siempre.

Hace mucho que el tiempo no pasa para tí, que no miras atrás, que no hay nadie a tu lado.
Salvo yo.

Yo soy el que escucha cuando cantas.
Yo soy el que respira cuando fumas.
Yo soy el que sufre cuando te encaprichas.
Yo soy el que sonríe cuando pierdes.
Yo soy el que se ríe cuando te duermes.

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