Principios inamovibles que crean suposiciones.
¿Y que hacer, cuando al amparo de las blancas olas solo se escucha al viento sollozar?
Y el miedo, teñido de malva, azul y rosa, dibuja sobre la luna una siniestra sonrisa que rima con tu mirada.
Dibujo sobre mi pecho letras descongeladas. Perdidas en el abismo de lo que queda atrasado.
Se guardan en el camino manchándose de la tierra del olvido, del sepulcral silencio que dominábamos.
¡Qué luz!
¡Qué días!
¡Qué vida!
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